El interés de la mayoría
Sin vuelta de hoja
Benjamín Fernández Bogado - www.benjaminfernandezbogado.wordpress.com
La democracia es definida como la administración del poder político de la mayoría con respeto y consideración a la minoría que participa en el gobierno o desde la opinión pública perfilando el interés general. Esta definición es bueno recordarla cuando vemos cómo las tensiones sociales -absolutamente normales en democracia- son administradas. Cuando el interés de unos pocos se impone sobre la mayoría, surgen las tensiones y los conflictos que prueban a veces o ponen en riesgo en otras al sistema democrático. En las primeras, las instituciones son demandadas duramente para responder a los reclamos y manifestaciones. En el caso de la matanza de Curuguaty, si hubiera tenido el Poder Ejecutivo un manejo eficaz del problema, no hubiera quizás ocurrido el desenlace trágico que costó 17 muertos y la caída del Gobierno de Lugo. Simplemente con no prestarse la Policía (brazo armado del Gobierno) al mandato de un fiscal que interpretó una demanda sustanciada en tribunales sobre el verdadero propietario de las tierras, la cosa hubiera estado resuelta. Pero para eso se requieren dedicación, idoneidad y capacidad del Gobierno, para adelantarse incluso a estos conflictos antes que aparezcan.
En otras oportunidades, el interés de la minoría impone su voluntad, como el caso de la construcción del metrobús, que beneficiaría a más de 500 mil pasajeros, pero que el capricho o la tozuda oposición de un sector priva a que mucha gente viva con dignidad y comodidad su cotidiano esfuerzo diario. El proyecto de expansión de la capital hacia el Chaco es una gran oportunidad no solo para Asunción, sino para la propia Región Occidental, tantas veces abandonada y olvidada. No será raro que un pequeño sector se oponga radicalmente al proyecto utilizando argumentos regionalistas que impidan hacer aquello que se debe hacer para beneficio de la mayoría. Si Duarte Frutos no se hubiera opuesto a que su correligionario Enrique Riera fuera el intendente que construyera la Franja Costera con fondos ya asignados por el BID, hoy tendríamos concluido el proyecto a un precio inferior al que nos va a costar ahora. Pero de nuevo el interés de unos pocos y los prejuicios y temores de otros acabaron con el proyecto, porque, según dicen, hubiera perjudicado las inversiones inmobiliarias de unos pocos... pero siempre en perjuicio de muchos.
A veces es un minoritario sector económico; otras veces, los partidos políticos; y muchas, el propio Estado, los que hacen que el interés de una mayoría sea marginado por el capricho, el interés pecuniario o los celos de unos pocos. La democracia se prueba ante este tipo de demandas insatisfechas. Ellas operan favoreciendo o perjudicando el verdadero interés ciudadano hacia este sistema político. Cuando de tanto insistir en oponerse a la mayoría por un pequeño sector, la única salida que se legitima por la frustración ciudadana es la dictadura que aparece como la única que "hace las cosas", aunque el costo general sea finalmente perjudicial para todos.
Hacer las cosas que benefician a la mayoría, y hacerlas incluso ante la oposición de unos pocos, es una forma de reafirmar el sentido y el valor de la democracia. Ceder es conceder el brazo a los autoritarios que dicen todos los días que "con la dictadura se hicieron todas las cosas que hoy existen en el Paraguay".
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