Ñacunday, ¿un hito?

Publicado por: Miguel H. Lopez | Jueves 09 Febrero 2012 | 15:02Hs.

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El conflicto sobre las tierras en Ñacunday se está convirtiendo en el principio de un antes y un después en la lucha por la tierra en Paraguay.

No porque sea el final de un modo de encarar una reivindicación, sino por estar generando lo que desde la caída de la dictadura stronista no se registró: la recuperación de extensos territorios estatales usurpados por terratenientes, personas privadas, que en complicidad con los organismos públicos mantuvieron por décadas bajo su dominio lo que no es suyo, en condiciones ilegales, de robo impune de propiedad pública.

Los hechos que se vienen dando y el último comunicado del Gobierno permiten tener elementos para comprender que algo importante ocurrirá en la zona de conflicto de tierras en Alto Paraná.

En lo que reclaman los campesinos sin tierra hay algo que no pudo ser desmontado hasta ahora por los tenedores de propiedades, y es que hay importantes remanentes de tierras fiscales bajo el dominio ilegal de uno o varios terratenientes de la zona. Inicialmente, los productores reaccionaron alegando que eran sus tierras, pero en eso no insistieron. En otras ocasiones generaron crisis nacional, ahora no. Lo llamativo es que, siendo tan compleja y "grave" la situación señalada por ellos mismos, sus pares de los gremios no hayan impulsado un tractorazo para coaccionar al Gobierno a desistir de cualquier intento. Algunos líderes colonos hablaron, acusaron, pero aparte del berrinche verbal, nada.

Todo esto, a su vez, da pie a que aquello de que algunos o varios de los títulos existentes posiblemente son de contenido adulterado o falso. Esta posibilidad señalada en varias ocasiones por algunas autoridades y los campesinos tampoco fue desmontado en la práctica. Solo hubo declaraciones enojadas de algunos productores, pero de la palabra a la evidencia nada. Sin documentos no hay comprobación.

La negativa e incluso la destrucción por parte de algunos productores de los mojones puestos por el Estado a través de los militares para determinar la franja de seguridad fronteriza, también es otro detalle ponderable de que hay resistencia a que se determinen los límites, donde extranjeros no pueden estar asentados en territorio nacional. Y finalmente -aunque hay muchos más elementos- la denuncia de algunos colonos para tratar de convertir el caso en un conflicto internacional buscando la reacción del Gobierno de Brasil.

Si el presidente Lugo tiene coraje, puede sentar las bases para sincerar y volver serio el manejo y la tenencia de tierras en Paraguay. Ñacunday le da la brillante oportunidad. Puede ser un hecho hasta revolucionario en materia de protección de soberanía. Por los resultados mediremos si es un ex cura cobarde o decidido.

Con eso Paraguay puede dar un paso histórico y hasta soberano.

 

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