Solo se trata de vivir...
Al borde
La novedad es un libro que acaba de aparecer, cuya temática genera interés prácticamente en cualquier lector. Y aunque sé, que no es un tema para empezar la semana, no nos deja indiferentes pues, como sabemos, la muerte no tiene horario.
Es por una publicación que apareció y, aunque todavía en inglés, la autora es una enfermera encargada de cuidar enfermos terminales.
Ella pudo 'compilar', tras años de trabajo, las frases que pronunciaban los agonizantes antes de abandonar este mundo y que, en sus casos en particular, era llegar 'al fin de sus sufrimientos'.
El libro se llama Los cinco arrepentimientos de los moribundos, y su autora es Bronnie Ware cuya profesión específicamente es y se define como experta en 'cuidados paliativos'.
Allí recoge las frases en que más han coincido personas, que como ya dije están a punto de pasar a mejor vida.
Son confesiones honestas, ya sin presión alguna por el qué dirán, en donde habla el desahuciado desnudándose a sí mismo, expresando qué le hubiera gustado cambiar de su vida o descifrando los puntos altos de sus errores que les hubiera gustado no cometerlos.
Y ¿saben? son palabras que a veces nosotros repetimos muchas veces en nuestra vida diaria sin darle el peso que se merecen, porque creemos que aún estamos a tiempo para cambiar las cosas o que simplemente 'la solución puede esperar'.
Pero ese remedio que podríamos haber hecho a tiempo y sin apuro nunca llega y es en los momentos terminales, cuando llega lo que podría llamarse el verdadero arrepentimiento, en donde no cabe más que sincerarse.
La autora del libro se sincera en una entrevista concedida a la BBC de Londres, señalando que lo verdaderamente triste es llegar a la tumba pensando 'ojalá lo hubiera hecho'.
Para esta enfermera australiana, devenida en escritora y cuya profesión sea tal vez uno de los oficios más difíciles de cumplir, el arrepentimiento más común que escuchó es este: 'ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera'.
También se sinceran en haberse concentrado solo en el trabajo descuidando lo que tenía a su alrededor.
Otros deseos póstumos que se suman son, y que figuran en el libro: "Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía o habría querido volver a tener contacto con mis amigos o Me hubiera gustado ser más feliz.
Usted, lector o lectora, que tiene en este momento todo en sus manos, que todavía tiene la lámpara de su vida encendida ¿no cree que esos desahuciados nos están dando una lección más que importante.
Información clasificada de vida en la que nos señalan la puerta para tener una existencia más plena y tal vez nos aclaren la médula del asunto: pensar que el arrepentimiento no es otra cosa que darnos cuenta de las innumerables veces que nos traicionarnos a nosotros mismos.
Haciendo lo que no nos gusta, cayendo en la concesión de dar importancia a cosas que no la merecen.
Y me pregunto: ¿cuántos de nosotros podremos cantar, y decir las palabras de la célebre canción, que la compuso uno que no se arrepiente de nada y dice en su estrofa: "porque viví, siempre viví... a mi manera".
Aunque suene desentonado cuando la vocalicemos, es una lección de vida.
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