BLANCA, QUÉ MACANA...
La docente, la precandidata y su conducta
Los docentes suelen ser los principales referentes en la vida de niños, niñas y jóvenes. Su ejemplo, sus palabras, su conducta, a veces marcan de por vida a la gente. Es más, por eso son docentes. Y uno espera que su prédica, sus consejos, se mantengan coherentes en la persona hasta su muerte. A veces no es así y constatarlo genera grandes decepciones. Blanca Ovelar, la hoy candidata de Nicanor fue mi profesora. Trabajaba como orientadora y guía en el Colegio Técnico Nacional. Y mirando en retrospectiva, ¡cómo cambiaron las cosas!
No olvido cuando por razones de disciplina fui a parar a la Orientación. Ella estaba. Me habló, me dio consejos. Me dijo que la conducta era el reflejo de las personas y que si bien no fue malo lo que hice, había salido de los marcos normativos de la institución. Que eso no debía ser. Que las reglas debían ser respetadas para una convivencia tranquila, honesta y cordial.
También nos dio clases. Estuvo en aula con jornadas de orientación. Y era la que en más de un año recibía a los nuevos estudiantes.
Tiempo después de egresar nos volvimos a ver en la Facultad de Filosofía. Yo estudiaba Comunicaciones y ella estaba haciendo algo así como doctorado en pedagogía o estaba en los últimos años de especialización. Se la notaba inteligente, siempre. De posturas decididas y peleadora. Autónoma, independiente. Ya había demostrado todo eso cuando jugaba en el equipo de baloncesto en el seleccionado de Concepción.
Después fue a trabajar al Ministerio de Educación. Bajo la administración de Nicanor Duarte Frutos hizo carrera. Era ya entonces leal a los dictados del ministro, aunque capacidad no le faltaba. Escaló posición y fue proyectándose. Cuando su mentor se convirtió en presidente de la República la mantuvo como ministra. La había dejado ahí como su mano derecha, la depositaria de su confianza plena. Y así siguió. Cuando las tormentas de denuncias de corrupción y malos manejos en la secretaría de Estado arreciaron, él estuvo allí para defenderla.
Su frase principal durante el ejercicio ministerial fue: "Enseñar con el ejemplo". Eso exhortaba siempre, a donde fuera, a todos los maestros y maestras.
Y un día Nicanor la convenció de ser SU candidata. Y ella tomó viaje. Y pronto la vimos perdiendo el tino en los debates. Enfrascada en dimes y diretes político partidarios. Defendiendo causas dudosas y haciendo lo mismo que los políticos a los que ella antes criticaba. Y siguió ascendiendo en sus aspiraciones y cada vez más sus pies se despegaron del suelo. La realidad y la no realidad pronto pasaron a ser simples palabras.
Ayer encontré, hurgando en Internet, un escrito periodístico donde ella decía: "En el MEC he administrado por 5 años el presupuesto más grande del Estado paraguayo y he salido con el mismo patrimonio, lo cual me otorga la suficiente autoridad moral para afirmar que he administrado con honestidad el recurso público". Y también la escuché y vi en televisión enojada, exigiendo a los periodistas investigar a otros funcionarios, a los de la oposición, que destruyen bienes públicos, etc. Ella estaba saliendo del despacho de un fiscal que la investiga por usar irregularmente la avioneta de la Administración Nacional de Electricidad (Ande) para su campaña proselitista. Y la recordé en el Colegio Técnico Nacional y, simplemente, expresé: Blanca, qué macana...
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